Sociedad

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Juego de Tronos en la historia de España

Que George R.R. Martin se inspira en la historia de Europa para escribir sus novelas es de sobra conocido, pues la historia de por sí es sobradamente emocionante

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Jue, 10 Ago 2017

Que George R.R. Martin se inspira en la historia de la vieja Europa para escribir sus novelas es de sobra conocido, y posiblemente por eso tenga tan enorme éxito su saga, pues la historia de por sí es sobradamente emocionante.

En el fondo el éxito de este tipo de novelas no es nuevo en nuestro país, no olvidemos que en realidad son novelas de caballería como las que enloquecieron a Don Quijote, o las mismas que eran leídas con ansia por los descubridores del Nuevo Mundo quienes allá por el siglo XVI dieron nombres al territorio americano basándose en la geografía caballeresca (baste recordar la Patagonia o California).

El viejo género de los libros de caballería vive un nuevo resurgir en la saga de Juego de Trono

A poco que uno sepa de historia apreciará en la serie muertes como la de Julio César apuñalado por sus propios hombres o la de Craso al que los sasánidas mataron haciéndole beber oro fundido. Sin embargo y pese a que la Inglaterra del siglo XV es la principal fuente de inspiración, la historia de España también da juego para crear paralelismos entre personajes históricos y los protagonistas de la saga. Veamos pues unos ejemplos.

John Snow y Juan José de Austria

Bautizado como Juan de la Tierra para ocultar así su origen regio, el pequeño Juan José fue hijo natural del rey Felipe IV. Durante su infancia ignoró su verdadero linaje, pero finalmente y al ser reconocido hijo del rey, ganó batallas y se convirtió en un personaje digno de admiración entre la tropa.

La bastardía de John Snow como la de Juan José de Austria fue clave en su aventura personal y militar

En esas intrigas dinásticas también se llegó a fabular con la identidad de su madre, pues para muchos Juan José de Austria no era hijo de la actriz de teatro María Inés de Calderón como todo el mundo creía, si no que en realidad lo era de Isabel de Borbón y que por lo tanto no debía ser considerado bastardo, pero para su desgracia y viendo que los niños de la realeza tenían menos esperanza de vida que los bastardos lo cambiaron por un verdadero bastardo que terminó muriendo al poco tiempo, quedando el hijo legítimo oculto como un bastardo.

Daenerys Targaryen e Isabel la Católica

Evidentemente el parecido con los personajes históricos no lo es en todas sus facetas, Isabel la Católica evidenció una religiosidad que ni por asomo aparece en la Madre de Dragones pero en otros muchos puntos si que llegan a coincidir.

Juan del Encina, una estrella de la música en el renacimiento le describió con una frase digna de una Targaryen “la más temida et amada” y no le faltaba razón, Isabel como la khaleesi fueron moneda de cambio en las relaciones diplomáticas de sus hermanos (Enrique IV y Viserys Targaryen). Las dos fueron infravaloradas y finalmente lograron el poder a costa de determinación y mano dura.

El éxito de Khaleesi con los esclavos es equiparable al de Isabel la Católica con los cautivos de Málaga

Para más similitud ambas sustentaron su fama en la liberación de cautivos y la formación de un enorme ejército. Evidentemente ni Isabel la Católica tenía dragones ni la khaleesi hubiese promovido la Inquisición pero bastantes aspectos de su carácter las hacen más que parecidas.

Jaime Lannister y Bertrand du Guesclin

También conocido como Matarreyes Jaime Lanister tiene su paralelo en la historia medieval de Castilla, la guerra civil entre Enrique II y su hermanastro Pedro I (el Cruel según unos y el Justiciero según otros) desencadenó infinidad de batallas legendarias, hasta que finalmente.

Pedro I terminó muriendo a manos de su hermano en el castillo de Montiel donde la tradición dice que le apuñaló gracias a la inestimable ayuda del caballero Beltran du Gesclin un caballero y condestable francés que sosteniendo a la victima por la espalda dio vía libre al asesinato.

También en la historia de España tuvimos un “matarreyes”

La fama de este caballero como asesino de reyes fue tan extendida que él terminó popularizando una frase que ejemplifica la falta de escrúpulos digna de Jaime Lannister al decir aquello de “yo no quito ni pongo rey, solo ayudo a mi señor”.

Juan I de Aragón y Robert Baratheon 

Muerto en una cacería este monarca aragonés no dejo una situación sencilla en el reino, al igual que su equivalente en Juego de Tronos todos sus hijos murieron haciendo que su hermano en este caso Martín el Humano heredase el reino, una pretensión que también añora el hermano del difunto rey en la saga, Stannis Baratheon.

Aunque menos excesivo que Robert Baratheon Juan I de Aragón también dejó a su muerte, en una cacería, una compleja situación

Joffrey Baratheon y el infante don Carlos

Hijo de parientes muy cercanos (como Joffrey) el pobre don Carlos nació con infinidad de trastornos mentales, los cuales le hicieron famoso por sus perversas excentricidades.

Si Joffrey agrede y disfruta con la violencia del infante don Carlos se llegó a decir que intentó que hacer que el zapatero que fabricó las botas que le hacían daño se las comiese, o se prendiese fuego a la casa desde donde se le ensució con el “agua va”. Su enajenación llegó a tal punto que su padre, Felipe II, se vio obligado a encerrarle en el Alcázar de Madrid, inspirando tiempo después la ópera Don Carlo de Verdi.

 

Miguel Zorita es cronista y licenciado en Bellas Artes y autor entre otras obras de Cervantes Madrid y el Quijote (Ed. La Librería).